Huequito huecote

Cuando estuve en Islas Vírgenes Británicas haciendo un reportaje sobre viaje, en 2013, una de las paradas fue en The Baths, en Virgen Gorda, una impresionante playa que para accesarla caminando tienes que atravesar estrechas rocas gigantes, ir en cuclillas, en fin, una maravillosa aventura, que al final del trayecto revela la grandeza de la naturaleza y el mar.

Y así es la vida. Observar esta foto es para mí una lección de cómo manejarse en la vida. Te enfrentas a situaciones difíciles y decides “meter mano”, a veces hay que dar rodilla, vez poca luz, luego ese cielo o perspectiva se va abriendo y observas lo que parecía imposible de lograr y convertirse en realidad.

Párate sobre la roca, o sea, los problemas, toma el sartén por el mango, toma el control y verás cómo llegas adonde quieres estar. ¿Qué decirlo suena bonito? Pues claro, hay que “enfangarse” (pasar trabajo), pero al final de todo la decisión está en nuestras manos: seguimos en las mismas y lo mejor de nuestras vidas nos pasa por el frente porque el tiempo no se detiene o nos montamos en ese tren y con valentía llegamos a nuestro destino.

Tu decides: miras tu vida desde un huequito o un huecote. Yo, ¡escojo el grande!